ELEGY OF MAY (translation from Spanish)


To my father, Pedro Fuentes,
a sensuous trumpet player  
Jalisco, 1908
Mexico City, 1961

In May my lovers die,

in a duel that conjures your presence,

scar, weaving tissue that unweaves

through Time’s indifferent and impassive mending.

In May my sun concealed itself

behind volcanoes and their frozen capes

eager for perpetual beds they sleep upon

to form a siege which narrowed my surroundings.

Through accidental boundaries

your death filled in with arbitrary strokes

the outlines of my destiny;

it built the slopes which paralyzed the future.

They die each spring,

survive immune the ides of March

and April’s paradoxes.

They’re sighs that print a lacerating seal

upon the surface of my painful attitudes.

They cover me with mourning skins,

they dress me up in black dissolved by tears,

grey fertilized by marl,

white purified by emptiness,

And then I draw with childish hand the outline of my soul

and paint it with melancholy,

ocher of impatience. 

My hand accustomed to alchemic secrets

is overwhelmed by certitude,

it turns colors into luscious spectrum;

amid its glaze the purple that consumes me.

It opens up another sky,

it scratches on the land,

performs propitiatory rites of love,

and then I see your silhouette in resurrection

I follow you with flagrant high intensity

your steps of joyous transit,

the sparks of life, oh so ephemeral.

I recuperate my freedom,

alert my senses:

exploring, sighting, touching and delighting

I spin in spiraled bliss,

I tense with violence the chords that bind me,

a rasping breath produces deep disharmony:

Their sharpness cut me deep,

and wounds begin to bleed.

In May my lovers die,

I have preserved their ashes in a crystal urn.

With them I’ll sketch the words,

sometimes the mumbles:

When you conclude your torment,

when you transcend the fire,

incorporate this suffocated life

fragmented by such ill-timed departure

into my dizziness of sane insanity,

design truncated by  first love and last love.

Then  flow, my Father River flow,

along the course of death of all my lovers.

May 2003 the first attempt in English, May 2005 this hopeless edition. Anyone who feels like trying a better English version is welcome. Comments and observations appreciated!! Original Spanish version is posted on the Poetry in Spanish category in this blog. Thanks!!


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ELEGÍA DE MAYO

a mi padre, Pedro Fuentes Rodríguez (Jalisco, 1908-Cd. de México 1961)

En mayo mueren mis amores
en un duelo que reitera tu presencia,
cicatriz tejido que desteje
los remiendos apáticos del tiempo.

En mayo se ocultó mi sol
detrás de los volcanes y sus hielos,
ávidos del lecho perpetuo donde duermen
formando un cerco intraspasable,
estrechando mi hermisferio.

Demaración accidental, tu muerte
llenó con trazos arbitrarios los perfiles del destino,
formó taludes que inmovilizaron el futuro.

Mueren cada primavera,
sobreviven inmunes a los idus de marzo
y a las paradojas de abril,
son hálitos que imprimen un sello lacerante
sobre el rostro de mis actitudes.

Cuando me arropan de luto,
cuando me visten de negro deshecho en lágrimas,
gris fecundo por la greda,
blanco acrisolado en el vacío,
dibujo con mano de niña contornos de mi alma
y los pinto de melancolía ocre de la espera.

Mi mano acostumbrada a secretos de alquimia
se colma de certezas,
transmuta los colores en espectro luminoso,
entre ellos el púrpura que me consume.

Abre otro cielo, desgarra surcos,
manipula ritos propiciatorios de amor.
Entonces veo que resucita tu silueta
y sigo con intensidad flagrante
los pasos de tránsito gozoso,
instantes de vida tan efímera.

Recupero libertad, alerto los sentidos:
ausculto avisto palpo me deleito,
giro en espiral de dicha,
tenso con violencia los sedales que me lían,
se produce un estertor de discordancia,
su filo me corta, sangran mis heridas.

En mayo han muerto mis amores,
he puesto sus cenizas en urnas de cristal.
Con ellas bosquejo las palabras,
a veces balbuceos:
cuando hayas expiado tu tormento,
cuando logres trascender la hoguera,
integra tus denuedos inconclusos
fragmentados por la muerte intempestiva
en este vértigo de lúcida folía,
designio trunco del primer amor,
caudal, Padre Río,
cauce de la muerte de todos mis amores.

Zulai Marcela Fuentes

Publicado por primera vez en Hablo del mar, Col. Liebre de Marzo, Nautilium, 1992.

Los muertos de la Revolución

Los muertos de la Revolución


Llegaron de Chihuahua

de Saltillo de Sonora

descalzos mal encarados furibundos

cayeron en Gómez Palacio

en Torreón en La Cadena

con las manos rotas

las rodillas quebradas

el caballo partido en dos

los halló la noche

los encontró el alba

con un ojo abierto

con el pecho vacío

acribillados en un arroyo

despedazados al pie de un cerro

dinamitados en un tren

lampiños sucios harapientos

los compañeros los despojaron

los buitres los comieron

los amarilleó el polvo

los secó el sol

en el lodo quedaron

famélicos anónimos deshechos

con la calma sobrenatural de los muertos



 

Zapata


No murió acribillado

a la puerta de la hacienda

ese día de abril

cuando los soldados

a la última nota

del toque del clarín

le vaciaron dos veces

la carga de los fusiles

dicen los que lo vieron

que en su caballo blanco

resistente a las balas

a los hombres y al tiempo

a galope tendido

entró a la muerte entero

 


Poemas de Homero Aridjis

 



Amor constante más allá de la muerte…

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte lisonjera;

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

Alas a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

médulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, más tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

FRANCISCO DE QUEVEDO

 

El precipicio

es la última terraza para el cielo.

Aquí termina el mundo. Aquí comienza.

La pisada puede elegir entre dos vías:

el peligroso vino de la vida

o el láudano rojo de la muerte

que aquí viste de blanco.

VICENTE QUIRARTE

 

Dice la vieja: está la muerte

muy cerca, y nunca

le veo la cara.

 

Dice la vieja: charla

y charla, y me recuerda

un tul, una canción

 

lejana.

Pero nunca,

dice la vieja, nunca

le veo la cara.

 

Me recuerda

un tul, una canción lejana.

ELISEO DIEGO

 

Me miro frente a mí, rendido,

escuchando mi propia sangre,

con la atención desnuda

del que espera encontrarse en un esjejo

o en el fondo del agua

cuando, teniendo el cuerpo, ve acercarse

su sombra, lenta e inclnada,

a la suprema conjunción

de so pulsos perdidos en sí mismos,

como doble sueño o palabra

inserta en eco hasta llegar

a la primera orilla del silencio.

ALÍ CHUMACERO

 

 

HABLO DEL MAR – Mención Honorífica Premio Nacional de Literatura “Efraín Huerta 1992 Rama Poesía, Tampico, Tamaulipas. Publicado por Nautilium, Col. Liebre de Marzo No. 7, 1a. ed., 1992.

M I T O M A N Í A S

Salve a ti la Impenitente con tu espada e proa

Odisseas Elytys, Dignum est

DE LEVANTE


Zarpamos,

nos hicimos a la mar.

Me cansé de esperar a Odiseo

y Antinoo siguió su paso.

No de vivir tejiendo

ni confiada en el azar.

Dejaré que tu mástil navegue

rumbo a mi playa.




INVOCACIÓN DE ARIADNA


Eco en el silencio

prolongado por los siglos,

repercutes al final del laberinto.


Brote luminoso de tu boca,

te percibo como un hecho

porque existes,

porque sostenemos nuestro hilo.


Si no logra sucumbir el minotauro,

si murieras,

conmigo quedará tu voz,

la tesitura.


Pero ileso

no me ofrendes a la gula de Dionisos,

llévame a surcar el mar de lo que no termina.




CLITIA


Salvo del naufragio mi locura,

delirio de alientos y caricias.

Deseo contenido entre los pétalos,

transformada en girasol te miro.

Busco tu luz, cambio el trayecto,

los rayos se deslizan y penetran.

No derroches la virtud en el espacio,

cúbreme antes de apagar tu fuego.




NARCISA


Amo mi rostro como tú lo amas.

En ti veo el reflejo cristalino de mi sombra.


Siento mi hermosura, creo en ella.

Al verme como tú me ves

la imagen retorna placentera.


En tus ojos me descubro,

veo que soy la misma,  pero amo.


En tu pecho me convierto en algo

más profundo que un suspiro

y llego hasta tu mente

como realidad imaginaria.


No son tus ojos los aros dibujados

en el velo del azogue que contemplo.


Busco el objeto de mi visión.

Quiero tocarlo, no puedo.


Ahora vivo enamorada de mí misma,

ciega de horizontes y quimeras,

imagen que tiembla en el arroyo

si vierto mi nostalgia gota a gota.



AL BAUTISTA


…y yo te daré la corona de la vida:

bañaré tus pies,

ungiré tus sienes,

velaré tus desvelos.


Pondré en tus labios un racimo de besos

para tomar el mosto de tu boca.


No he de permitir

que cercenen tu cabeza,

que el rocío de tu frente

no se deposite en mis párpados.


Nómbrame,

lava mi pena,

bebe mis palabras,

emancipa el amor guardado en una era.




SUEÑO DE PERSÉFONE

A la mujer-luna, cuya luz sí es de ella


¿Quién dijo que mayo era mes de los idilios?

Tal vez se refería, ignorando,

al idilio entre ser y dejar de ser.

Nos veo, Madre, en un paraje de sueños:

juntas, confinadas, de tránsito al destino.

Me siento en una casa distinta de la nuestra,

no el sitio acorazado que instiga al destierro.

Te pienso en estas noches en morada distante,

el mar junto a nosotras por único vigía.

La otra noche vislumbré, en medio del exilio

y al margen de la trama, un mar inesperado:

el límite del Hades y la tierra prometida,

su oleaje coronaba la tersura lapislázuli.

Era un mar, quizá de utilería, pero tan real

como el sol inmarcesible que tragaba sombras.

Horizontes lúcidos, presagios, vientos en popa,

pero dicen que estás herida de muerte y de vida.

No caigas como fronda derribada,

porque harían leña para encender mi hoguera.

Quiero verte abdicar el trono de la muerte,

desafiar al escalpelo, brindar tu carne

mil veces escindida restaurando llagas.

Al verte en pie sabré que Lázaro se levantó,

que de tu pecho herido no se fugará la vida.

Entonces partiremos juntas al renacimiento,

con el solsticio prodigioso del verano.


Hablo del mar, continuará/…





Belén de las Flores

para Roberto López Moreno,

un ejercicio de tarea.

No es ya su cauce aquel camino abierto

acostumbrado a la errancia,

al canto sin cesura.

Hoy el celo fluye vencido

en la fístula de asfalto.

Cansada de no ver nunca el horizonte

derrama ciega la hermosura.

No cede ni sucumbe,

sólo respira y brama.

Sofoca tórridos impulsos

en la frugal canción del surtidero.

Igual que la cascada mana la sangre

que no encuentra sus estuarios.

Venas apenumbradas marcan el pulso

tácito de los encuentros.

Yermo es el paisaje,

pero el agua viva sigue fluyendo:

nuestras vidas son los ríos

que van a dar al amor.

Zulai Marcela Fuentes©

ACTEAL


Hoy quiero enmudecer por un instante,

oír sólo las abejas,

zumbidos que horadan el silencio

y estremecen.

Me basta con saber que en las gotas de rocío

se encierra el universo,

que al callar prevalecen las verdades,

hirientes aguijones en el corazón

y en la conciencia.

¿Quién responderá cuando niños no sollocen

y sus pies se cansen de lodo y de neblina?

Callemos un instante

frente al sol de la mañana,

el lucero de la tarde

o el granizo impredecible de la noche.

A la niebla no llegan las respuestas,

sólo mudas y sólidas mentiras.

Los hombres de la muerte se consumen

en espera de arrojar a su jauría babeante tras la presa.

Hoy callo para siempre,

las palabras no mitigan el dolor

ni sanan la locura.

Zulai Marcela Fuentes©

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